Dar clase en un instituto
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Los profesores de la generación de los mil euros
Hace algún tiempo leí este artículo de El país sobre mi generación, a la que llama la "generación de los mil euros". Un título bastante acertado, a mi parecer, ya que resulta paradójico que la generación mejor preparada de la historia de España no haya alcanzado en muchos casos sus expectativas. ¿Y cómo somos los profesores de esta generación? Comparados con los mileuristas somos unos privilegiados: estabilidad y un sueldo bastante más digno. Pero si hablas con los profesores que llevan más tiempo en esta profesión, te das cuenta de que estamos bastante peor que ellos. Tenemos menor poder adquisitivo, la vivienda está infinitamente más cara y dar clase en los institutos no es precisamente lo mismo que como era cuando nosotros estudiamos en ellos.
Por eso el consejo que doy a mis alumnos es, que si desean hacer una carrera universitaria, que elijan algo que les guste. Tal como está el mundo, nadie puede asegurar qué tipo de trabajos se van a saturar o no en el futuro (que se lo pregunten a médicos e informáticos, por razones bien diferentes). Si después de tanto estudiar no encuentran un trabajo acorde a su esfuerzo y encima no les ha gustado la carrera, tendrán la sensación de que les han timado, que han perdido el tiempo. Como muchos de mi generación.
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Exámenes de septiembre
Después de las vacaciones, curso nuevo y, en mi caso, instituto nuevo. Pero lo primero son los exámenes de septiembre. De los alumnos suspensos a los que impartí clase, sólo han aprobado tres. Muy pocos y además los alumnos "objetores" y los "antiescuela" ni siquiera se han presentado. Sobre la conveniencia o no de realizar estos exámenes hay diversidad de opiniones. Por mi parte, actualmente opino que sí deben realizarse, ya que se le da al alumno la oportunidad de recuperar la asignatura durante el verano. De todas formas, reconozco que en estos momentos significa mucho trabajo para el pobre resultado que dan (muy pocos alumnos logran aprobar). Desde el día 1 de septiembre hasta hoy he tenido bastante trabajo (¡sí, aunque algunos se sorprendan los profesores ya están trabajando!) entre hacer exámenes, corregirlos, evaluar a los alumnos, dar las notas, ordenar materiales del departamento... Además, organizar el instituto para empezar a dar clases el 14 de septiembre (en Madrid) es una tarea casi imposible para los equipos directivos.
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