Hace algún tiempo leí este artículo de El país sobre mi generación, a la que llama la "generación de los mil euros".  Un título bastante acertado, a mi parecer, ya que resulta paradójico que la generación mejor preparada de la historia de España no haya alcanzado en muchos casos sus expectativas.  ¿Y cómo somos los profesores de esta generación?  Comparados con los mileuristas somos unos privilegiados: estabilidad y un sueldo bastante más digno.  Pero si hablas con los profesores que llevan más tiempo en esta profesión, te das cuenta de que estamos bastante peor que ellos.  Tenemos menor poder adquisitivo, la vivienda está infinitamente más cara y dar clase en los institutos no es precisamente lo mismo que como era cuando nosotros estudiamos en ellos.

Por eso el consejo que doy a mis alumnos es, que si desean hacer una carrera universitaria, que elijan algo que les guste.  Tal como está el mundo, nadie puede asegurar qué tipo de trabajos se van a saturar o no en el futuro (que se lo pregunten a médicos e informáticos, por razones bien diferentes).  Si después de tanto estudiar no encuentran un trabajo acorde a su esfuerzo y encima no les ha gustado la carrera, tendrán la sensación de que les han timado, que han perdido el tiempo.  Como muchos de mi generación.