Desde el 22 de julio tenemos el nuevo proyecto de Ley Orgánica de Educación.  Dada la poca repercusión que este hecho ha tenido en la blogosfera educativa, me he decidido a colgar mis propias reflexiones sobre el asunto.  En primer lugar, me gustaría enumerar algunos de los aspectos que, a mi parecer, son positivos:
  1. Simplificará el maremágnum de leyes que existe actualmente.  La situación que tenemos sólo puede arreglarse con una nueva ley y LOE es un nombre adecuado.
  2. Nadie está contento, luego parece ser que no hay medidas demasiado extremistas.  No olvidemos que las opiniones sobre los problemas de la Educación en España y cómo resolverlos son muy variadas.
  3. Parece ser (corregidme si me equivoco) que la educación privada concertada sigue siendo ante todo privada.  Otra vez una medida que no contenta a nadie: ni a los defensores de la escuela pública (entre los que me encuentro), ni a los defensores de la "libertad de elección" de centro.
  4. Aparecen como deberes básicos del alumno el esfuerzo y el estudio, aunque no suficientemente, como señala Miguel en boulé.
Como es natural, los que más se comentan son los aspectos negativos.  Desde el foro de Sí a la filosofía, una de las páginas que más pendiente ha estado de las consecuencias de la nueva ley en la enseñanza de la filosofía, se ha elaborado una propuesta de enmiendas para enviar a los partidos políticos.  A mí me gustaría que por fin hubiera un consenso educativo de verdad.  Pienso que lo más importante es que en nuestros institutos se pueda enseñar y aprender.  Luego ya veremos qué enseñamos.  Espero que las discusiones no se centren de nuevo sobre la enseñanza de la religión, ya que creo que éste no es un problema educativo, sino político-religioso-económico.