Después de las vacaciones, curso nuevo y, en mi caso, instituto nuevo.  Pero lo primero son los exámenes de septiembre.  De los alumnos suspensos a los que impartí clase, sólo han aprobado tres.  Muy pocos y además los alumnos "objetores" y los "antiescuela" ni siquiera se han presentado.
Sobre la conveniencia o no de realizar estos exámenes hay diversidad de opiniones.  Por mi parte, actualmente opino que sí deben realizarse, ya que se le da al alumno la oportunidad de recuperar la asignatura durante el verano.  De todas formas, reconozco que en estos momentos significa mucho trabajo para el pobre resultado que dan (muy pocos alumnos logran aprobar).  Desde el día 1 de septiembre hasta hoy he tenido bastante trabajo (¡sí, aunque algunos se sorprendan los profesores ya están trabajando!) entre hacer exámenes, corregirlos, evaluar a los alumnos, dar las notas, ordenar materiales del departamento...  Además, organizar el instituto para empezar a dar clases el 14 de septiembre (en Madrid) es una tarea casi imposible para los equipos directivos.